10 . Mar . 2010
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Preguntas Frecuentes

¿Qué hacer para ingresar a una institución de educación superior ?

¿Cuál es la institución más adecuada para realizar mis estudios?

¿Tienen algún “ranking” de instituciones universitarias?

¿Pueden decirme qué universidad es mejor para cursar mis estudios?


¿Qué hacer para ingresar a una institución de educación superior ?
1. Selección de la carrera y la institución.

Las decisiones más importantes a tomar son la selección de la carrera y la institución donde se harán los estudios. Para ello es importante precisar los objetivos que persigues, seleccionar los criterios con los cuales harás tu selección de la carrera y aquellos con los cuales te inclinarás por una institución. Deberás ponderar los testimonios o recomendaciones que te han hecho familiares, amigos y profesores y organizar la información que hayas recabado sobre ellos.

Para precisar los objetivos que te propones es importante que definas si quieres un programa y una institución de grandes exigencias. Eso se percibe desde el comienzo: los requisitos de ingreso, el grado de dificultad para conseguir un lugar, las cargas de trabajo que tienen quienes estudian en esos programas o esas instituciones, la calidad de su planta académica y el perfil de sus instalaciones, el prestigio de sus egresados, la ambición de miras en su misión institucional, etc.

A partir de los más altos parámetros puedes ir cambiando las exigencias hasta encontrar una institución más adecuada a tus intereses y posibilidades. Nadie está obligado a someterse a presiones mayores de las que cada uno pueda resolver exitosamente. Por eso también es importante que cada uno sepa si la carrera que seleccionó es realmente lo que quería estudiar o si está dando gusto a un tercero. Lo mismo con la institución. Los estudios superiores se parecen a un maratón. Dejando de lado las condiciones adversas que pueden imponerse al alumno y que en muchos casos se convierten en obstáculos infranqueables para alcanzar el objetivo, quien llega a la meta es el que emprendió la carrera universitaria por una decisión propia, el que tuvo la disposición para resolver los muy diversos problemas asociados a una empresa de esta envergadura, el que mantuvo la motivación para alcanzar los objetivos.

Para la selección de la carrera es necesario conocer el tipo de asignaturas que llevarás y, en su caso, los laboratorios o prácticas de campo que deberás cursar como parte del plan de estudios. También es importante informarse del tipo de conocimientos, habilidades y destrezas que se requieren para realizar exitosamente esos estudios. Nadie se inscribe a una carrera de música si no tiene un cierto talento para tocar un instrumento, para leer y analizar una partitura o para cantar. Para estudiar una carrera vinculada a la literatura o a las humanidades y de las ciencias sociales, conviene saber que será necesario hacer muchas lecturas y escribir ensayos de muy diversos tipos. Si es una carrera de economía, deberás prepararte, además de los cursos vinculados a esa disciplina y los campos afines, para aprobar los cursos de matemáticas que esa carrera implica. Si es una carrera de ingeniería, necesitas un mínimo de conocimientos y habilidades para los cursos de matemáticas, química y física y, en su caso, un gusto por el conocimiento de los procesos de transformación de materias primas en productos terminados. Si te interesa el área de ciencias de la salud, es importante que te guste la biología, la química, la anatomía y la farmacia, entre otras disciplinas. Y que además del interés en esos campos, es importante tener disposición para tratar con enfermedades y con enfermos.

Desde luego, es perfectamente normal que se tengan dudas en cuanto a la carrera a elegir. Por ello es recomendable consultar con un experto en orientación vocacional. Hay pruebas, entrevistas y diversos mecanismos que ayudan a los alumnos a elegir una carrera o un área de conocimientos. No es una garantía de éxito, pero reduce los riesgos de cometer un error al seleccionar la carrera. En todo caso, no tiene ninguna importancia cambiar de carrera, si se descubre un mayor interés por otro campo de estudios. Un porcentaje significativo de los mejores humanistas, científicos, artistas y profesionistas empezaron por un camino distinto al que los hizo famosos.

De los aspectos mencionados anteriormente conviene enfatizar lo relacionado con las dificultades para obtener un lugar en algunas carreras que están de moda o que concentran un alto porcentaje de la demanda. Se trata de las licenciaturas en computación, derecho, administración, contaduría, diseño gráfico, comunicaciones, medicina, odontología, psicología, entre otras, que por muchas razones se han convertido en las preferidas de muchos aspirantes. Desde luego, es totalmente legítimo aspirar a ser médico, dentista, diseñador, comunicólogo, abogado, contador o ingeniero en computación. Pero es necesario estar consciente de que en esas carreras el porcentaje de alumnos admitidos entre el total de aspirantes es muy pequeño: varía según la institución, pero en algunos casos es cercano al 5 por ciento, lo que significa que sólo uno de cada veinte aspirantes logra un lugar.

2. La preparación de los exámenes de selección.

Aunque en otros países la administración del examen de selección se centraliza en alguna agencia especializada que por ley o acuerdo de los interesados asume esa responsabilidad, en México cada institución decide cómo hacerla. Algunas de ellas realizan procesos de selección rigurosos, que empiezan con un examen. La justificación de este proceso es en primer lugar académica: los planes de estudio definen el perfil de los alumnos que buscan tener. En él se incluyen los antecedentes escolares, los conocimientos y las habilidades que deben tener para emprender exitosamente sus estudios. Por eso, en algunos casos, además del examen se pide que los alumnos aprueben un curso propedéutico, o que soliciten una entrevista, que presenten algún trabajo previo (por ejemplo en las escuelas de arte y diseño) o que tengan un conocimiento previo que garantice la realización exitosa de los estudios (por ejemplo en las escuelas de música).

Mientras más prestigio tenga la institución, más consolidados sus programas educativos y mayor número de aspirantes en relación con los lugares disponibles, mayores serán las exigencias y mayor el número de quienes no alcanzan un lugar. Es frecuente que eso provoque grandes frustraciones y sentimientos de culpa entre quienes quedaron fuera de la lista. Esos sentimientos son injustificados. La razón principal por la que no alcanzaron su objetivo es que seleccionaron alguno de los programas de mayor demanda en los que sólo un muy pequeño porcentaje de los aspirantes logra ser admitido. Eso quiere decir que muchos de los que no alcanzaron lugar obtuvieron una buena calificación y sin embargo, por las limitaciones de espacios disponibles, no pudieron alcanzar un lugar. En esos casos, si hubieran seleccionado otra carrera las cosas habrían sido distintas. Por eso el hecho de no alcanzar un lugar en la carrera o la institución elegidas en primera instancia no debe tomarse como un juicio sobre su persona o sobre la institución en donde realizó sus estudios previos.

Ante la dificultad creciente para obtener un lugar en las instituciones de mayor demanda, es importante diseñar una estrategia para aumentar las posibilidades de alcanzar un lugar en el sistema universitario. Lo primero es prepararse lo mejor posible para los exámenes de selección. En algunas preparatorias se realizan exámenes a los estudiantes que están por salir, muy semejantes a los que les esperan en las instituciones más exigentes, cuyo objetivo es identificar posibles debilidades en la formación de los alumnos. Como consecuencia, se programan cursillos que buscan resolver esas insuficiencias. Con estos esfuerzos adicionales se aumentan las posibilidades de éxito. Otro recurso para preparar los exámenes consiste en seguir las guías de estudio que reparten las instituciones a los aspirantes. Dado que las modalidades son diferentes de una institución a otra es importante familiarizarse con cada una de ellas. Por otro lado, existen muchas empresas que ofrecen cursos de preparación para los exámenes, algunas de las cuales constituyen buenas alternativas. Para tomar una buena decisión es importante informarse con quienes ya hayan tomado esos cursos. En el momento de llenar la solicitud, es recomendable seleccionar, si es posible, dos carreras, dejando la posibilidad de que si no se alcanzó la puntuación para la primera se logre un lugar en la segunda opción. Por ultimo, conviene hacer los trámites de admisión en varias universidades, con el objeto de tener la posibilidad de seleccionar la que más se aproxime a sus preferencias.

Tal vez conviene insistir en la selección de una segunda opción. Se trata de prever un plan B. Es decir, si no soy admitido en la carrera que más me gusta cuál sería también interesante? Por ejemplo, hay instituciones que ofrecen medicina y nutrición. Se sabe que las probabilidades de ser admitido en la primera son menores que la segunda. Algo semejante ocurre con ingeniería en computación. En este caso, se pueden vislumbrar otras opciones, por ejemplo matemáticas u otras carreras de ingeniería.

También es importante insistir en hacer los trámites en varias universidades. Si se tiene éxito en todas, el problema es más sencillo pues habrá para elegir. Si no se tuvo éxito en el programa o en la institución seleccionados, lo recomendable es inscribirse en alguna de las que si le ofrecen un lugar, para cursar ahí el primer año. Si se aprovecha al máximo ese primer año de formación universitaria y se mejora en conocimientos y habilidades se tendrán mayores probabilidades de éxito al solicitar nuevamente un lugar en aquella institución o en aquel programa que siguen teniendo su preferencia.

3. La inscripción.

Los requisitos formales que piden las instituciones universitarias para inscribir a sus alumnos de nuevo ingreso son generalmente los mismos en todos lados: el certificado de preparatoria, el acta de nacimiento, etc. Pero además de los exámenes de conocimientos y habilidades matemáticas, verbales, espaciales, etc. hay instituciones que solicitan la presentación de exámenes psicométricos, entrevistas, calificación mínima en exámenes estandarizados de inglés, entrega de portafolios (por ejemplo en algunas escuelas de diseño), etc. Es importante tener toda la documentación en orden.


¿Cuál es la institución más adecuada para realizar mis estudios?

Después de haber elegido la carrera que se quiere estudiar lo que procede es seleccionar una pequeña lista de las instituciones más adecuadas para hacerlo. Hablamos de una lista porque se trata de una primera fase del proceso en la que no es prudente quedarse con una sola, aun cuando se tenga muy claro que es la mejor elección posible. Puede ocurrir que en esa institución no se logre obtener el lugar que se busca. Por suerte existen otros lugares en donde se ofrecen programas igualmente satisfactorios. Para seleccionar la lista de instituciones entre las que se deberá elegir, sugerimos tomar en cuenta los siguientes aspectos: 


1.    El perfil de la planta académica y los programas de estudio

Como en cualquier otro nivel educativo, los profesores juegan un papel importante. Por eso, conviene informarse de las características de los profesores que tienen a su cargo la carrera seleccionada en las diferentes instituciones. En algunas carreras lo mejor sería tener acceso a profesores que dedican una parte importante de su tiempo a la investigación. En otras carreras puede ser más importante, además de la formación académica de los profesores, la experiencia porfesional en sus respectivos campos de trabajo. 

También es conveniente tomarse un poco de tiempo para estudiar los planes y programas de estudio de cada una de ellas. En ellos se señala lo que se espera que los alumnos aprendan durante la carrera, es decir el qué se va aprender, el cómo y la manera en la que se evaluará el aprendizaje.

Un número creciente de universidades ha sometido sus programas educativos a una revisión externa. Los Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior (CIIES) de la SEP  otorgan a los mejores programas la calificación “nivel 1”. Por su parte, los programas que han sido evaluados como satisfactorios por los organismos del Consejo para la Acreditación de la Educación Superior A.C. (COPAES ] body=[Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A.C. Unica instancia validada por la Secretaria de Educación Publica para conferir reconocimiento oficial a los organismos acreditadores de los programas académicos que se imparten en este nivel educativo en México.Los organismos acreditadores reconocidos por el COPAES  están facultados para llevar a cabo los procesos de evaluación conducentes a la acreditación de programas de nivel de licenciatura y de técnico superior universitario o profesional asociado, en áreas definidas del conocimiento, en las instituciones publicas y privadas de todo el país.El reconocimiento de organismos acreditadores, asi como la acreditación de programas académicos, tiene una vigencia de cinco años, con carácter renovable.]">COPAES  ),  reciben la calificación de “acreditados”. ”. En nuestro portal, esos programas se encuentran enlistados en la clasificación A. 

2.    Instalaciones y servicios de apoyo.

Otro indicador a tomar en cuenta para la selección de la universidad está relacionado con las bibliotecas, los salones de clase, los laboratorios, los centros de idiomas y las áreas de trabajo y de esparcimiento para alumnos y profesores. También son importantes, sobre todo para ciertos alumnos, las instalaciones para las actividades culturales y deportivas.

3.    Ambiente académico y social.

El clima que se establece en una institución entre las autoridades, los profesores y los alumnos debe ser propicio para el aprendizaje y la maduración de los alumnos. Un régimen excesivamente estricto (hay instituciones que prohiben que los varones usen pelo largo o arracadas) puede no ser recomendable para muchos jóvenes que han estudiado en instituciones más abiertas. Tampoco un sistema excesivamente permisivo, es decir en donde no hay reglas o en donde todo se puede, es recomendable para la formación universitaria.  Por eso, antes de elegir, es importante que se obtenga toda la información en cuanto a reglamentos y usos y costumbres.  Es importante considerar que los años universitarios son particularmente  propicios para el desarrollo de amistades duraderas, originadas por intereses comunes en aspectos muy diversos. Para todo ello uno debe poderse integrar a los ambientes de las instituciones. Gracias a la gran diversidad existente, no deberían tenerse problemas para escoger aquella en la que se tendrán mejores posibilidades de integración.


4.    Costos.

El costo de los estudios superiores se ha convertido en un elemento crucial para la selección de la institución. Los costos más importantes provienen de la inscripción y la colegiatura. Los costos de inscripción y colegiatura son bajos en las universidades públicas y son muy variables en las instituciones privadas (el rango va de los mil a los diez mil pesos mensuales). Pero hay que considerar también lo que implica estudiar una carrera universitaria. En la lista deben considerarse los costos asociados a la compra de libros y el material escolar, el equipo que se requiere tener para apoyar los estudios (el equipo básico para el dentista, el diseñador o el arquitecto puede implicar una pequeña inversión),  los cursos de cómputo y de idiomas, que se agregan a los gastos en alimentación, transporte, prácticas escolares, titulación, etc.

 
5.    Apoyos financieros.

Tanto las universidades públicas como las privadas cuentan con programas de apoyo financiero. En el marco de un programa de becas conocido como PRONABES , las instituciones públicas ofrecen un número importante de becas para los estudiantes pertenecientes a familias de bajos  ingresos, que implican un apoyo de 750 a mil pesos mensuales. En algunas de ellas se ofrecen también becas, con montos similares, para los alumnos de rendimiento sobresaliente. Por su parte, las universidades privadas ofrecen también apoyos financieros, sobre todo bajo la forma de reducciones a la inscripción y la colegiatura, bajo las modalidades de becas o crédito, en este último caso pagadero después de concluir los estudios. Por ley (Acuerdo 279 de la SEP ), las instituciones privadas están obligadas a ofrecer un mínimo de becas, equivalente al cinco por ciento de su matrícula. Esas becas consisten en la exención del pago total o parcial de las cuotas de inscripción y de colegiaturas. Normalmente, esas becas se otorgan a quienes han obtenido buenas calificaciones en la preparatoria o que han registrado un buen rendimiento escolar a lo largo de sus estudios ya como alumnos de la institución otorgante.

6.    Ubicación.

Desde luego, lo mejor sería tener la universidad cerca de la casa. Pero como eso no es siempre posible, es importante considerar la ubicación de la institución para determinar el costo y el tiempo de transporte que va a implicar el traslado diario de la casa a la universidad. Mientras más lejos, más tiempo y más cansancio, menos tiempo libre y menos disposición a seguir las clases y el trabajo de preparación de las mismas. 

7.    Duración de la carrera.

Las carreras universitarias son normalmente de cuatro años y demandan un promedio de 20 horas a la semana de clases o en laboratorios, más otro tanto de trabajo en biblioteca o en casa. En algunos casos, como Medicina, se extienden a los cinco años y el tiempo de dedicación a la semana puede ser mucho mayor por las estancias en los hospitales, además de las exigencias normales de los cursos obligatorios. En otros casos, se reducen a tres años, pero si los planes y programas se cumplen, esa reducción se hace al costo de eliminar las vacaciones y de exigir al alumno un número mayor de horas de trabajo a la semana. También es importante consultar el tiempo real que en cada universidad se requiere para terminar la carrera. Es muy frecuente que la duración sea teóricamente de cuatro años pero que realmente se requieran cinco, seis o siete.

8.    Idiomas.

En el mundo moderno los idiomas son un complemento indispensable a la formación académica. El dominio de al menos una segunda lengua debería ser parte fundamental del proyecto de todos los estudiantes universitarios. El manejo de otros idiomas abre las puertas en el mundo del trabajo, permite la realización de estudios de posgrado en otros países  y son una ventana para el entendimiento de otros pueblos y otras culturas. Por ello, en algunas universidades se exige para ingresar el dominio de una lengua extranjera, normalmente el inglés.

9.    Intercambio y movilidad.

Un número creciente de universidades se interesa por tener convenios de colaboración con otras instituciones. A través de ellos se ofrece la posibilidad de conocer otros lugares y otras culturas, además de reforzar sus conocimientos de una segunda lengua, lo cual es parte importante de la formación general de una persona. Desde luego, estas actividades son complementarias de las fundamentales y tienen un costo para el alumno. Pero pueden ser importantes para algunos jóvenes y sus familias en el momento de tomar la decisión.

10.    Bolsa de trabajo

Ante la complejidad creciente del mercado de trabajo, las instituciones universitarias buscan acercar a sus egresados con los posibles empleadores a través de bolsas de trabajo, ferias de empleo, prácticas profesionales, servicio social, trabajos de campo, etc. Desde luego, las universidades no pueden hacerse cargo de encontrar un trabajo para todos los egresados. El número y la calidad de las oportunidades dependen de la situación económica general del país y de las necesidades que tengan las propias empresas o instituciones que requieren del servicio de los profesionistas que salen de las aulas. Pero en muchos casos las universidades realizan esfuerzos para apoyar a los recién egresados en la búsqueda de su primer empleo, a través de un sistema de información con los posibles empleadores. En algunos casos se tienen relaciones estrechas con algunos de ellos a través de convenios de colaboración  que permiten a unos conocer las ventajas competitivas de la institución y las características de sus egresados y a los alumnos las características de las empresas que solicitan egresados de esas instituciones. Al final la decisión depende del alumno y la posibilidad de conseguir un empleo depende de su formación y de sus propios esfuerzos. Pero la ayuda que brindan las instituciones puede ser importante. Por eso es también un factor a considerar en el proceso de selección de la  universidad en la cual realizar los estudios.


¿Tienen algún “ranking” de instituciones universitarias?

ABCuniversidades no realiza evaluaciones de las instituciones. Tampoco publica “rankings” de calidad entre las mismas con base en información secundaria.

Afirmar cual es la "mejor" institución o el "mejor" programa es una cuestión relativa. Lo "mejor" depende de las necesidades y los valores de la persona que emite esa opinión.

ABCuniversidades.com proporciona información sobre el tipo de reconocimiento oficial que tienen los programas, si están acreditados, si las instituciones tienen profesores de tiempo completo, profesores con posgrado, investigadores miembros del Sistema Nacional de Investigadores, entre otros. Esta información permite tener una orientación sobre el tipo de institución o de programa, pero cada persona debe determinar que es mejor para ella.

 

 


¿Pueden decirme qué universidad es mejor para cursar mis estudios?
ABCuniversidades.com no hace recomendaciones de este tipo. Lo que sugerimos es consultar la información contenida en este sitio web sobre las instituciones que está interesado y complementarla con datos adicionales recabados directamente de muy diversas fuentes. La mejor elección es estar bien informado


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