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Sexualidad y educación sexual irresponsable: ¿Irresponsables quiénes?
Por: *Leonardo Romero S., Monografías.com

Una de las mayores preocupaciones que tienen los adultos respecto a la juventud se relaciona con la forma como están viviendo su sexualidad y los efectos de esta sobre su salud sexual. La familia, la escuela, el estado y la sociedad en general esperan que los jóvenes sean “responsables” con su sexualidad. No sólo lo esperan, también lo exigen. Sin embargo es evidente la “irresponsabilidad” con la cual los adultos asumen sus funciones en la educación sexual. Paradójicamente la sociedad adulta pretende, a partir de “una educación sexual irresponsable”, que la juventud y la adolescencia “vivan responsablemente la sexualidad”. Es fácil para los adultos señalar la irresponsabilidad de la juventud en su sexualidad, pero muy difícil para ellos señalar y asumir la propia irresponsabilidad respecto a la educación sexual.


Las estadísticas relacionadas con la sexualidad de los adolescentes de ayer, es decir la  de los adultos de hoy, son muy parecidas a la de los adolescentes de hoy. En los talleres realizados con adultos sobre sexualidad y educación sexual hemos detectado que entre un 50% y 80% de la población participante habían tenido relaciones coitales antes del matrimonio, una gran mayoría de ellos, al igual que los adolescentes de hoy, no habían usado algún método para protegerse de un embarazo en sus primeras relaciones coitales y una proporción similar a la de los jóvenes de hoy también abortó. Igualmente, los padres de estos adultos, en su momento, no se enteraron de las relaciones sexuales, tal como también está sucediendo con una buena proporción de los adolescentes y jóvenes de hoy. Esto indica que la historia de “la sexualidad irresponsable” producto de “una educación sexual irresponsable” continua repitiéndose.


Para los adultos es difícil asumir la sexualidad coital y no coital en la edad adolescente, algunos preferirían que no tuviesen experiencias y relaciones sexuales, otros suponen que NO las tienen, aunque sospechan que SI, prefieren no saber sobre eso y se hacen los locos; otros adultos pretenden que la juventud lleve, si así lo deciden, una vida sexual, pero responsable. Podríamos afirmar que la ideología adulta tradicional y todavía imperante en nuestra sociedad es educar a la juventud para que no tenga relaciones sexuales antes del matrimonio.


La mayor parte de las familias y las escuelas educan basadas en el “terrorismo sexual” y en la “pedagogía del NO”, los métodos típicos en la educación sexual tradicional han sido señalar “todos los males” y “peligros” que pueden ocurrir si se tiene relaciones sexuales coitales.  La juventud es objeto muchas veces de frases intimidatorias: “cuidado te me embarazas”, “no la vayas a embarrar”, “cómo me traigas un embarazo te mato”, “mira lo que haces”,  etc. La pedagogía del NO y el terrorismo sexual han sido el fundamento de una educación sexual centrada en la postergación y la abstinencia sexual alimentada, por supuesto, de una concepción negativa, represiva, maniquea y condenatoria de la sexualidad.

 

CLASE SOBRE SEXUALIDAD
“¿Qué habéis hecho hoy en la escuela?”, le preguntó un padre a su hijo adolescente.
“Hemos tenido clases sobre el sexo”, le respondió el muchacho.
“¿Clases sobre el sexo? ¿Y qué os han dicho?”
“Bueno, primero vino un cura y nos dijo por qué no debíamos.  Luego, un médico nos dijo cómo no debíamos.  Por último, el director nos hablo de dónde no debíamos”.
En “La Oración de la Rana”, por Anthony DE MELLO, Tomo 2.  Editorial: Sal Terrae, Bilbao.  1988

 

La represión y las prohibiciones como métodos de educación sexual han demostrado históricamente su ineficiencia, definitivamente no funcionan. Educar con estos métodos  contribuye a la estructuración de una sexualidad irresponsable, poco saludable y negativa. Una gran parte de “las prohibiciones” hechas por los adultos a los y las adolescentes no funcionan y por el contrario generan control externo y conciencia externa. La represión y la prohibición sexual sólo producen una concepción negativa de la sexualidad, contribuye a que esta sea vivida con doble moral y no habilita para construir vida sexual responsable.


Independientemente de las prohibiciones, una proporción de la población juvenil decide iniciar su vida sexual coital. Los datos revelados en las diferentes investigaciones muestran que los y las adolescentes tienen actividad sexual, coital y no coital, orgásmica y no orgásmica.  Una buena proporción de los y las adolescentes ha decidido iniciar su vida sexual coital a pesar de la educación sexual represiva y prohibitiva recibida en la familia y el sistema escolar.
En nuestros estudios se observa una incidencia de sexo coital alrededor del 43% en estudiantes de último grado de secundaria y del 50% en estudiantes de primer semestre en diferentes universidades de la costa Atlántica colombiana. El problema fundamental es la forma irresponsable y poco segura como se inicia la vida coital. Cómo se analizará posteriormente el inicio coital a edades mayores o dentro del matrimonio no garantiza una sexualidad responsable, mucho menos si la familia y la escuela son irresponsables en la función de dar una educación sexual intencional, abierta, directa y sistemática.
 

Les guste o no a los adultos, un porcentaje de adolescentes inician su vida sexual coital.  La familia, la escuela y la sociedad no están formando a la adolescencia para iniciar su vida sexual coital en forma responsable, constructiva, realizante y autónoma, independientemente de la edad de inicio coital y de si esta se hace prematrimonial o matrimonialmente. Se supone erróneamente que promover la postergación y la abstinencia coital en la juventud produce responsabilidad en el comportamiento sexual. Por el contrario, una formación en autonomía y responsabilidad podría generar, entre otras alternativas, la decisión de postergar o abstenerse pero no por represión, si no por opción, por la conciencia de que aún no se está list@, de que no se desea o aún no es el momento. La postergación y la abstinencia por si solas no generan los repertorios actitudinales, axiológicos y conductuales para asumir responsable y constructivamente la sexualidad coital, mucho menos si está apoyada en una visión represiva y negativa de la sexualidad.
La familia y la escuela como instituciones sociales ejercen irresponsablemente su función formadora, le exigen a los y las adolescentes que sean responsables, que no se embaracen, que no tengan VIH SIDA pero sin hacer lo suficiente para habilitarles en los repertorios que se requieren para vivir responsablemente la sexualidad (insisto: a cualquier edad, prematrimonial o matrimonialmente). 


El hecho es que la familia y la escuela exigen pero no dan, hacen muy poco para que las  expectativas que tienen respecto a la vida sexual de los y las adolescentes sean como las desean. Se recoge lo que se siembra, ¿si no se cultiva bien como esperar una buena cosecha?


El 100% de los adultos no les gustaría que sus hijos adolescentes tuvieran un embarazo temprano y que tuvieran VIH SIDA o una infección de transmisión sexual, etc. Sin embargo es interesante analizar las actitudes que asumen y las estrategias ineficaces que usan para evitar que se embaracen y prevenirles del VIH SIDA.


Una parte de los adultos reconoce con sinceridad que no ha hecho realmente nada que sea efectivo para que sus hijos puedan vivir responsablemente su sexualidad. Otra gran parte ha hecho cosas como las siguientes que por supuesto son inefectivas:
• “Les digo que se cuiden”
• “Les he dicho, cuidado con un SIDA ah!, usa condón”
• “Les he hablado, le he dicho sobre los peligros de un embarazo”
• “Yo les he advertido y les muestro lo que ha pasado a otros en la familia”
• “Le hablo, les digo que se cuiden”
• “Les digo que tienen que ver bien que es lo que hacen”
• “Les hablo del amor…
• ”Les hablo...
• “Les digo que deben ser responsables…”

La mayor parte de los adultos dicen que se cuiden pero muy pocos enseñan realmente como hacerlo y como protegerse de los riesgos naturales de la  vida coital: embarazo inoportuno, ITS y VIH y conflictos emocionales. Por ejemplo, sugieren a los jóvenes que usen el condón, pero en el 90% de los casos NO enseñan como hacerlo, algunos  padres y algunas madres dicen, “ah No!, eso si que lo aprenda él”, (generalmente se refieren a ellos, no a ellas). Los padres y las madres esperan que sus hijos varones se protejan, pero no les enseñan como proteger se usando el condón. Como de las hijas no esperan que tengan sexo, por tanto ni siquiera les dicen que se cuiden usando un condón. En ambos casos es una respuesta irresponsable y sexista. El 79.6% de padres y madres participantes de tallere e ecuación sexual “poco” o “nada” han explicado sobre cómo usar el condón y el 79.8% nunca ha mostrado un condón a su hij@.


Ante el temor de un embarazo temprano padres, madres y docentes tienden a responder con actitudes terroristas e intimidantes que no son efectivas para prevenir los embarazos en la adolescencia.  El 56.4% de los adultos que han participado en talleres de educación sexual en nuestro centro han explicado “poco o nada” a sus hijos como evitar un embarazo y el 66.5% han explicado “poco o nada” sobre cómo usar métodos anticonceptivos. La mayor parte de los adultos aspiran a que sus hijos e hijas no se embaracen, incluso sin enseñarles como tener sexo y regular su fecundidad.

En los adultos existe el temor irracional de que la enseñanza de los métodos para regular la fecundidad (anticoncepción) “incita” el inicio coital, esto se considera como una forma dar “vía libre” para que tengan sexo, los adultos suponen irracionalmente que esto es como una forma de animarles a tener sexo, ignorando que el hecho de tener sexo o no, es fundamentalmente una decisión de los jóvenes y que sería preferible formarles para regular responsablemente su fecundidad para cuando lo necesiten, porque esta ha sido su decisión.  Si se les habilitara para el manejo adecuado de estos métodos podrían vivir el sexo coital realizante y responsablemente, antes o dentro del matrimonio. La familia, la escuela y el estado no están educando, ni para lo uno, ni para lo otro, es decir ni para una sexualidad responsable prematrimonial, ni matrimonial. Informar y enseñar sobre métodos anticonceptivos no expone a los jóvenes para que inicien su vida coital, pero iniciar la vida coital sin  esta información si es de riesgo para la vida sexual de jóvenes y adultos.


Por otra parte los adultos han sobredimensionado la función preventiva de la educación sexual, la sexualidad en los adolescentes se está abordando predominantemente desde “el discurso de las prevenciones” tal como lo describe Zoraida Martínez (2001), quien participó en y coordinó el Equipo Técnico Nacional de Educación Sexual. La educación sexual tiene sentido por sí misma, tiene una función que trasciende lo preventivo y la supresión de los problemas de la vida sexual (embarazos no deseados, VIH SIDA, aborto, etc.), consecuencia de una vivencia irresponsable y no realizante de la sexualidad, ocasionada a su vez, por una mala, inadecuada  y negativa educación sexual.


La educación sexual como parte de una educación integral tiene sentido porque la sexualidad es aprendible, porque es una necesidad humana y es un derecho.  Si la sexualidad es aprendible, debe entonces  hacer parte del potencial humano a desarrollar en la niñez y en la juventud a través de una buena educación sexual. (Romero, 2000)


Desde la perspectiva de la promoción del bienestar sexual será mucho más importante educar para aprender a amar, para aprender actitudes, valores y habilidades para la maternidad responsable y eficaz, para ser padre y madre como consecuencia de una opción consciente, para ser padres y madres de mayor calidad, para aprender a ser mejores hombres y mujeres, para aprender a ser mejores parejas, para ser seres felices y realizados a partir de la sexualidad, el afecto, el amor y el erotismo.


Se confunde educar la sexualidad con la prevención, se desconoce la diferencia entre el enfoque supresivo y el enfoque centrado en la promoción del bienestar. Si bien es cierto que la educación sexual tiene una función preventiva, su función primordial es la formativa. Una cosa es prevenir la incidencia de embarazos tempranos en los jóvenes y otra es la promoción de la paternidad y la maternidad como una opción, que requiere ser ejercida responsable y eficazmente. La promoción de actitudes, valores, conocimientos y habilidades para una paternidad responsable además de ir mucho más allá de la prevención tiene un efecto preventivo de los embarazos, pero un programa de prevención de embarazo no implica necesariamente la promoción de la paternidad y la maternidad responsable. Enseñar a tener sexo sin tener hijos no es lo mismo que formar para desempeñarse con excelencia en el complejo arte de criar hijos y formar una familia. La promoción de la planificación familiar como “el conjunto de decisiones que una pareja hace para definir el tipo de familia que desean construir” (Romero 1999)  implica la decisión de un determinado método para la regulación responsable de la fecundidad, pero la enseñanza del uso adecuado de estos métodos es otra cosa, importante si, pero diferente. La educación sexual que se hace todavía tiene un enfoque fundamentalmente “supresivo” y “preventivo” desconociendo la dimensión de la promoción del bienestar y la realización sexual.


En vez de reprimir e intimidar con el objetivo de impedir que los y las adolescentes tengan relaciones coitales, sería más efectivo formarles para que desarrollen su autonomía y conciencia interna, para que estructuren valores, actitudes, conocimientos habilidades que les sirvan para diferenciar, identificar y discriminar por si mism@s lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo inconveniente, lo saludable de lo no saludable, la responsabilidad y la irresponsabilidad, lo constructivo y lo destructivo, el placer y la conveniencia de postergarlo cuando no es conveniente, etc. La formación en autonomía conduciría a que los jóvenes estructuren recursos internos para afrontar responsablemente la vida sexual. Este objetivo no podrá lograrse en unas cuantas sesiones de educación sexual, será el producto de un proceso complejo e intencional de formación que debe iniciarse a edades tempranas, tanto en la familia como en la escuela.


La misión de la familia, la escuela, el estado  y la sociedad sería brindar todos los repertorios en conocimientos, valores, actitudes y habilidades para que en forma autónoma puedan iniciar responsable y constructivamente su vida coital, en el momento que cada cual lo considere, antes o después del matrimonio. Insistimos en que la familia y la escuela no están formando para iniciar y vivir la sexualidad coital responsablemente, sea iniciada antes o después del matrimonio.


La sexualidad puede ser fuente de crecimiento o malestar, satisfacción o insatisfacción, realización o frustración, etc.  Dependiendo de la capacidad para manejar su vida sexual cada quien será autor del propio destino. Se hace necesario preparar a los y las adolescentes para que sean artífices de su destino sexual y amoroso, para que puedan ser constructores de un proyecto de vida sexual bueno y realizante.


Algunos adultos aceptan las relaciones sexuales en los jóvenes si estas son “con amor”.  Es importante desarrollar la afectividad y el erotismo, por supuesto que sí, pero sin una visión moralista y maniquea del amor y el sexo. Una idea errónea y muy corriente en los adultos es suponer que hablar del “sexo con amor” es condición suficiente para desarrollar responsabilidad y éxito en la vida sexual.  De hecho cuántas parejas se han transmitido el VIH SIDA “con mucho amor”?, cuántas parejas adultas no se han embarazado “con amor” siendo que no lo querían y no deseaban?. Los jóvenes están incluyendo en sus noviazgos el sexo, están integrando cada vez más sexo y amor, pero con “mucho amor” pueden iniciar su vida sexual coital irresponsablemente si no están suficientemente educados para vivir su sexualidad de esta forma. De hecho el amor no está siendo usado PARA protegerse en las relaciones sexuales del VIH SIDA, por el contrario, parece ser que se funciona con la idea “como te quiero, contigo me desprotejo”.


Con mucha facilidad los adultos asumen actitudes “moralistas” y “axiologicistas”, lo cual es muy diferente de educar la moral y los valores relacionados con la sexualidad. Se confunde educar en valores con desinformar, como si informar fuese incompatible con la estructuración de valores. Educar en la sexualidad teniendo en cuenta la formación de valores es una cosa y educar bajo la ignorancia es otra. Si bien es cierto que defendemos la promoción de valores y actitudes positivas, estas por sí solas, no son suficientes para lograr una sexualidad responsable; especialmente si no se brinda información sexual básica y si no se habilita en los repertorios sociales fundamentales para ser responsables con la sexualidad.  Un gran porcentaje de los adultos consideran que la enseñanza del uso de métodos anticonceptivos y el uso del condón para prevenir el VIH SIDA es sinónimo de “no educar en valores”, más aún, esto es interpretado por algunos adultos como “un atentado contra el desarrollo de valores”.


Un análisis del comportamiento sexual en estudiantes de último grado de secundaria y en las  poblaciones no escolarizadas evidencia la falta de información sexual y la alta incidencia de conductas sexuales coitales de riesgo para embarazo y VIH SIDA. En un estudio con estudiantes de 11 grado de secundaria de la Ciudad de Cartagena el 60% presentaba bajos y muy bajos conocimientos sexuales, sólo un 25%  sabía identificar el momento de ovulación y el 54% de quienes habían iniciado su vida coital no habían usado algún método anticonceptivo en su primera relación sexual; los métodos más usados son el ritmo y el coito interrumpido, el condón tan sólo es usado por el 43% de los hombres y el 17% de las mujeres. En estudiantes universitarios se ha encontrado porcentajes alrededor del 62% con “muy bajos” o “bajos” conocimientos relacionados con VIH SIDA y las conductas sexuales de riesgo.
Se hace necesario enseñar sobre el uso adecuado de los métodos para regular la fecundidad y las formas concretas para tener sexo seguro y protegido si no se desea que haya embarazos y VIH en la población adolescente, esto por supuesto en un contexto de formación de valores y actitudes positivas.  Si no se enseña el uso efectivo de estos métodos no será posible el logro de esta meta, incluso para quienes aspiran a iniciarse coitalmente dentro del matrimonio.


Todo proceso de educación sexual implica una posición “sexosófica” de fondo, que modula, matiza y se refleja en el tipo de intervención.  Existen diferentes posiciones y por tanto variadas perspectivas de la educación sexual. Cada una refleja más una agenda ideológica y política respecto a la sexualidad (Romero 1988). Tal como lo plantea la educadora sexual mexicana Esther Corona (1998) toda educación sexual es “infelicidad”.


Existen diferentes posturas ideológicas respecto a la educación sexual, sin embargo todas podrían coincidir en un objetivo común: educar para una vida sexual gratificante, responsable, constructiva y realizante, vivida esta, antes o después del matrimonio, lo cual sería parte de las opciones personales de vida, sin la pretensión de que toda la población practique un mismo valor y mucho menos sin una presunción maniquea: quienes practiquen un determinado valor son considerados como “los buenos” y quienes no lo practiquen serán considerados como “los malos”.


Consideramos que no existe una “única”, “válida” y “aceptable” alternativa de educación de la sexualidad. Cualquiera de las alternativas de educación sexual es válida siempre y cuando no se basen en una posición represora de la sexualidad y esté orientada a promover elecciones autónomas y concientes de las conductas sexuales.


Para algunos la educación sexual debe centrarse en promover el sexo seguro, para otros en la promoción de la sexualidad responsable, para otros sólo la postergación y la abstinencia etc. La perspectiva tradicional adulta ha sido educar la sexualidad basándose en la promoción de la abstinencia y postergación coital. Los estudios indican que los programas de educación sexual que enseñan solamente la abstinencia y la postergación no han demostrado científicamente su eficacia. Muy a pesar de esto esta postura hace parte de la política actual del gobierno norteamericano en la educación sexual oficial de los colegios americanos.

 Un análisis del comportamiento sexual de los adolescentes norteamericanos demuestra la ineficacia de estas políticas. La tasa de actividad sexual coital en la juventud americana se ha incrementado en los últimos 30 años como lo demuestran las estadísticas resultantes de las encuestas nacionales de salud. Estados Unidos se encuentra entre los países del mundo desarrollado con más altas tasas de embarazo y aborto adolescente, comparada con países como Japón, Alemania, Inglaterra, Francia, Holanda, Suecia, España, etc.; estos países han disminuido en mayor proporción que los EUA el embarazo y el aborto adolescente. El promedio de iniciación coital de EUA es similar al del resto de los países desarrollados, lo que si los diferencia, muy claramente, es la política oficial de estado respecto a la educación sexual.


Muy en el fondo los adultos esperan que sus hijos no tengan sexo coital antes del matrimonio, especialmente para el caso de las hijas, en el caso de los varones esto no es una expectativa social tan importante. En los dos últimos gobiernos de EUA se han incrementado los fondos presupuéstales para financiar programas de educación basados “sólo” en la postergación y la abstinencia.

 

Análisis crítico a la propuesta de educación sexual basada sólo en la abstinencia sexual

La propuesta de hacer educación sexual basada “sólo” en la postergación y la abstinencia es merecedora de varias críticas. En primer lugar pretender educar la sexualidad  basándose “sólo” en estas alternativas sería poco realista porque habrá una parte de la población que no estará dispuesta a abstenerse sexualmente. De otra parte esta postura se basa en una sexosofía negativa, condenatoria y represiva de la sexualidad. Generalmente está apoyada en una “pedagogía del NO” y en “el terrorismo sexual”, es una forma disfrazada de hacer moralismo sexual maniqueo. En la práctica es una forma de evitar una educación sexual abierta, franca, directa y oportuna, es una forma de evadir hablar de la sexualidad con sus realidades. Se promueve la idea de que el sexo puede “dañar los planes de vida”, desconociendo que lo que puede afectar los planes de vida, a cualquier edad, no es el sexo en sí, sino el ejercicio del sexo irresponsable. El sexo es visto como un enemigo, como una fuente de problemas.


Por otra parte la abstención por sí  misma no prepara para iniciar responsablemente la vida sexual coital. Reprimir los deseos para evitar todos “los males que puede traer consigo el ejercicio del sexo” no habilita a la juventud para ser responsable, incluso en el matrimonio. Se vende la idea del sexo malo antes del matrimonio y el sexo bueno después del matrimonio. Se considera loable no tener sexo coital antes del matrimonio con la expectativa  poco realista de que  en la adultez, así como por arte de magia, podrá tenerse responsablemente.


 
Análisis crítico a la propuesta de educación sexual basada sólo en la postergación
 
La adultez no es sinónimo de RESPONSABILIDAD, ser adulto desde el punto de vista de edad no garantiza vida sexual responsable, para una muestra la vida sexual que llevan muchos adultos: irresponsabilidad paterna y materna, familias mal construidas, embarazos no planeados, no deseados, VIH SIDA, problemas de pareja, violencia conyugal, etc. Por otra parte, la iniciación de las relaciones coitales dentro del matrimonio tampoco garantiza que la sexualidad sea vivida precisamente con responsabilidad, felicidad y realización, mucho menos, si no se ha sido educado efectivamente con este fin.
La iniciación sexual coital responsable dependerá de que se tengan o no los repertorios en conocimientos sexuales exactos, en valores, principios y actitudes positivas y en habilidades sociosexuales necesarias para ejercer responsablemente la sexualidad. Es posible encontrar “adolescentes de 35 años” muy irresponsables con su sexualidad y “adultos de 20 años” bastantes responsables y realizados con su sexualidad coital.


Desde la nueva educación sexual se propone enseñar que "la sexualidad es algo maravilloso que merece vivirse, no de cualquier forma, sino de manera responsable".  Los siguientes son algunos criterios que se proponen para analizar lo que implica vivir la sexualidad responsablemente, se vive una sexualidad en forma responsable cuando…:
• La persona se hace cargo de los propios actos y decisiones.
• Tiene en cuenta las consecuencias de  los propios actos sobre  si mismo y los demás..
• Tiene en cuenta los propios sentimientos, valores y actitudes para tomar decisiones respecto a la vida sexual.
• Tiene la capacidad de aplazar el placer y la gratificación en situaciones que ocasionarían problemas y consecuencias negativas para si mismo y otras personas.
• Decide libre, consciente y autónomamente.
• Cuando la vivencia sexual está asociada a  un sentido que le da significado a la experiencia sexual y amorosa.

La responsabilidad será el producto de un largo y complejo proceso de formación que implicará la estructuración de conocimientos, valores, actitudes positivas, habilidades y el desarrollo de una adecuada autoestima.

Desde esta propuesta formar la capacidad de autoafirmación (ejercer control sobre la vida sexual) y la habilidad para estructurar proyecto de vida podría hacer la diferencia en la meta de formar una generación más responsable en su vida sexual.

Cuestionamientos para reflexionar:
• Cómo podrán ser responsables si se les tiene sometidos a la ignorancia y la desinformación sexual?
• Cómo podrán ser responsables si no se les enseña el uso adecuado de métodos de protección para embarazo y VIH SIDA por el temor a que tengan relaciones sexuales?
• Cómo podrán ser responsables si no se les entrena en habilidades para tomar decisiones, decir NO cuando eso es lo que se desea, manejar la presión de grupo etc.?
• Cómo esperar que sean responsables si tienen una serie de mitos, creencias y actitudes que favorecen conductas sexuales de riesgo para la salud sexual?

Una meta importante a trabajar en los adultos es la intencionalidad en la educación sexual para que familia y escuela no dejen al azar la educación sexual de los hij@s o estudiantes, sino que asuman una actitud proactiva tomando la iniciativa para educar la sexualidad sin permitirse delegarla a otras fuentes que probablemente sean menos confiables. No es necesario esperar a que hayan embarazos adolescentes para preocuparse por la educación sexual, es importante tomar la iniciativa y de manera intencional formar valores, virtudes, actitudes, conocimientos y habilidades relacionadas con la sexualidad. Los adultos proactivos en la educación sexual saben que si no toman la iniciativa otras personas lo harán por ellos.


Mientras se siga evitando hacer una educación sexual abierta, basada en la verdad, centrada en la promoción de valores y actitudes para una sexualidad responsable, realizante y constructiva, no se podrá esperar que las futuras generaciones tengan una salud superior a la que han tenido las generaciones anteriores.


¿Cuántos  embarazos adolescentes?, ¿cuántos abortos más?, ¿cuánto incremento de VIH/SIDA?, ¿cuánta infelicidad más en las parejas?, ¿cuántas familias disfuncionales más?, ¿Cuánta paternidad irresponsable más?, ¿cuánto madresolterismo más?, ¿cuánto abuso sexual?, ¿cuántas vidas destrozadas más se necesitarán para decir SI a una nueva Educación Sexual?¿Cuánto más será necesario para que reaccionemos y escuchemos lo que nos dice la realidad: hay que asumir responsablemente la  educación sexual!?


La irresponsabilidad con que la adolescencia de hoy y del mañana viva su sexualidad será parte de la irresponsabilidad con que los adultos asuman la formación de la sexualidad.Vale la pena hacer, lo que haya que hacer, como haya que hacerlo y cuando haya que hacerlo, con tal de lograr una educación sexual abierta, basada en la verdad y el diálogo, sistematizada, intencional y permanente.


El reto para el siglo XXI será desarrollar políticas y programas para que las escuelas y las familias formen una sexualidad que realmente sea “para la vida y el amor”


“No hacer una buena educación sexual y pretender que la adolescencia no tenga problemas en su vida sexual, es tan  estúpido, como pretender que no se ahoguen en una piscina sin haberles enseñado a nadar y protegerse de los riesgos en una piscina”

 LEONARDO ROMERO S.
• Normalista Escuela Normal de Barranquilla, Colombia
• Psicólogo egresado de la Universidad del Norte.
• Codirector del CAC, Centro de Asesoría y Consultoría.
• Tallerista y Ponente en diferentes eventos nacionales e internacionales.
• Miembro Titular de la Sociedad Colombiana de Sexología.
• Miembro de la WAS, Word Association for Sexology.
• Autor del libro “Elementos de Sexualidad y Educación Sexual”.
• Docente invitado en diferentes Universidades de Colombia, México y Ecuador.
• Secretario de la Sociedad Colombiana de Sexología (2001-2003)
• Secretario de la FLASSES, Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual (2002-2006)

BIBLIOGRAFIA DE REFERENCIA
XLLINS, Chips y STRYKER, Jeff  (1998)¿Debemos enseñar “Sólo abstinencia” en la educación sexual?. CAPS, University of California, San Francisco. http://www.caps.ucsf.edu/abstinencia.html.
MARTINEZ, Zoraida ( 1999). “Entre goces y amores”,   Documento inédito, Bogotá.
ROMERO S., Leonardo ( 2000 )“La Educación sexual como un derecho”,   Pronunciamiento a favor de la Educación Sexual, Centro de Asesoría y Consultoría, Barranquilla – Colombia,.
ROMERO S., Leonardo (1999). “Elementos de sexualidad y educación sexual”, Centro de Asesoría y Consultoría, Barranquilla – Colombia.
ROMERO S., Leonardo, DUEÑAS, Diana y ABAD, Liliana (1999) “Conocimientos y comportamientos sexuales en estudiantes de undécimo grado en escuelas de Cartagena”, Centro de Asesoría y Consultoría con el auspicio de la Secretaría Distrital de Educación de Cartagena.
ROMERO S., Leonardo (1999 )“Elementos de prevención de VIH SIDA”, Centro de Asesoría y Consultoría, Barranquilla – Colombia.
ROMERO S., Leonardo (1999) “Reflexiones sobre educación sexual”, Documento, Centro de Asesoría y Consultoría, Barranquilla – Colombia.
SIECUS, Sexuality Information and Education Council of the United States, http://www.siecus.org
SINGH, Susheela and DARROCH, Jacqueline E. (2000) Adolescent Pregnancy and Childbearing: Levels and Trends in Developed Countries. Family Planning Perspetives  Vol. 32, No. 1, January/February.

 

http://www.monografias.com/trabajos13/sexyeduc/sexyeduc.shtml

 

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