 "Acabemos con todo esto", alguna vez sugirió la canción de George e Ira Gershwin. Como si las letras de la música pop y las comedias románticas no fueran suficiente, la nueva evidencia científica confirma lo que algunas parejas que pelean por nada han sabido siempre: existen importantes, y a veces frustrantes, contrastes en la forma que funcionan los cerebros masculino y femenino. Algunos científicos aún discuten sobre qué define las diferencias cerebrales de género, señalaron Natalie Angier y Kenneth Chang al The New York Times. Sin embargo, han ido más allá de la teoría de Gustav le Bon, quien propuso hace un siglo que el tamaño más pequeño del cerebro de las mujeres explicaba su "volubilidad, inconstancia, ausencia de pensamiento y lógica e incapacidad para razonar". Hoy en día, algunos estudios de imágenes cerebrales sugieren que hombres y mujeres utilizan diferentes partes del cerebro para resolver problemas. Mientras que los varones recurren a la materia gris, las féminas dependen mucho más de la blanca. Y el cuerpo calloso, que conecta a ambos hemisferios del cerebro, se cree que es un 25 por ciento más grande en las mujeres. La escritora Shaunti Feldhahn cree que tales diferencias facilitan las multitareas en las mujeres y la compartimentación en los hombres. Con respecto a las hormonas, Louann Brizendine, en su libro "The Male Brain" (El Cerebro Masculino), cita la profunda influencia de la testosterona, la androstenediona y la vasopresina en las percepciones y conducta de los hombres, especialmente en relación a tomar riesgos y el sexo. "El cerebro femenino necesita la esperanza del amor y el compromiso antes de tener relaciones sexuales", escribe Brizendine, "sin embargo, para los hombres, el sexo a menudo viene primero". A raíz de la crisis financiera global, el coctel de hormonas que corre por el cerebro masculino ha estado bajo un mayor escrutinio últimamente. Algunos estudios muestran que los niveles más altos de testosterona fomentan la excesiva toma de riesgos, y algunos críticos se refieren al exclusivo club de hombres de Wall Street como la principal prueba de lo que puede ocurrir cuando una cultura completamente masculina se recrea en las especulaciones de alto riesgo. Aunque sigue siendo difícil para las mujeres entrar a baluartes mayoritariamente masculinos, como Wall Street y el Valle del Silicio, las chicas superan a los chicos de otras maneras. Nicholas D. Kristof examinó en The Times por qué los puntajes de lectura de los hombres está por debajo del de las mujeres en muchos países. "Se han escrito muchas teorías", escribió. "Algunas personas creen que los chicos están programados de tal manera que aprenden más lentamente, quizá porque evolucionaron para defenderse de los lobos más que para levantar la mano en los salones de clase", escribió Kristof. Sus comentarios son bienvenidos en nytweekly@nytimes.com.
New York Times en Reforma, Sábado 1 de mayo 2010
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