30 . Jul . 2010
¿QUÉ PUEDO ESTUDIAR? ¿EN QUÉ INSTITUCIÓN
PUEDO ESTUDIAR?
BUSCAR POR PALABRA CLAVE
Publicidad
  
¿Sabías que hay en México 1,196 planteles particulares que ofrecen la carrera de administración y sólamente 15 que ofrecen la carrera de medicina?
Suscribete por RSS


  

Imprimir | Comentar | Leer comentarios | Leer artículos anteriores
De súbditos a ciudadanos, la gran transición
*Federico Mayor Zaragoza

"Escribo sobre un naufragio / ... sobre lo que hemos destruido /

ante todo en nosotros... Pero escribo también desde la vida... /

de un tiempo venidero".


José Ángel Valente en   Sobre el tiempo presente.

La solución a los gravísimos desafíos que enfrentamos es más democracia, mejor democracia. Y ello exige participación activa y conocimiento profundo de la realidad, que se dan especialmente en los "educados", es decir, los que actúan en virtud de sus propias reflexiones y nunca al dictado de nadie. Educación -no me canso de repetir esta inmejorable definición de Francisco Giner de los Ríos- es "dirigir con sentido la propia vida". Tener las alas sin lastres, adherencias, adicciones, para volar a contraviento, para plantar cada día, aun en tiempo desapacible, semillas de futuro, para avizorar, vigías del mañana, el porvenir, para procurarlo menos sombrío.

El artículo primero de la Constitución de la UNESCO establece que el resultado del proceso educativo deben ser personas "libres y responsables". Educación para todos a lo largo de toda la vida. Para todos, no para unos cuantos. Y todos es muy peligroso, porque los educados no permanecerán impasibles, resignados, sometidos. No serán espectadores, sino actores. No receptores adormecidos, distraídos, atemorizados, sino emisores. No permanecerán silenciosos ni silenciados. Expresarán, con firmeza y perseverancia pero pacíficamente, sus puntos de vista.

Con ciudadanos educados ya no habrá dogmatismo, extremismo, fanatismo, ya nada será "indiscutible" ni se obedecerá de forma inexorable. La educación vence la apatía, induce a la acción.

Sí, la educación es la solución. No hay democracia genuina si no se participa, si los gobernantes y parlamentarios no son, de verdad, la "voz del pueblo". Educación, pues, para la ciudadanía mundial, teniendo siempre presente el artículo 21/3 de la Declaración Universal: "La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público".

Hoy se premia a quien mayor esplendor mediático aporta; se promueve a deportistas, escuderías, etcétera, con desmesuradas cantidades y deificantes actos de presentación por el más desmesurado todavía retorno audiovisual; se patrocinan acontecimientos según aconsejan los cálculos de las compensaciones previsibles..., y los ciudadanos, sin tiempo para pensar y promover sus verdaderas opciones, siguen como espectadores indulgentes los espectáculos que se les presentan.

Tan acomodados llegan a sentirse como espectadores y receptores, tan obcecados, que pueden conocer sin inmutarse noticias sobre corrupción, sobre asimetrías intolerables, sobre hambre o niños-soldado.


Para movilizarse, para implicarse, para involucrarse es imprescindible tener tiempo para reflexionar. Cada ser humano único, capaz de crear, capacidad distintiva de la especie humana


. Capaz de participar, rehusando las ridículas "obligaciones de la pertenencia", que hacen que muchos apoyen "porque sí" a determinados líderes o ideologías que, bien pensado, no tienen nada que ver con sus preferencias. En el preámbulo de laDeclaración Universal de los Derechos Humanos se dice que su ejercicio liberará a la humanidad del "miedo y de la miseria". La historia de la humanidad va unida al temor: temor al poder, temor a los dioses, en lugar de amor. Es preciso vencer al miedo con la palabra.

Es esencial "escuchar" el mundo. Observarlo, que es mucho más que verlo y que mirarlo. Tener esta visión planetaria, esta consciencia del conjunto de la humanidad, que es lo que nos permitirá reaccionar sin esperar a tsunamis que nos emocionen, que nos pongan en marcha.

Junto a la grave degradación medioambiental, la marginación de valores no sólo ha conducido a la deshumanización, sino a una competición en la que todo vale, sin límites, que busca afanosamente, sea cual sea el precio social y las condiciones laborales, la producción menos costosa. China, la fábrica del mundo, ha resultado ser, de este modo, el país comunista-capitalista que todos cortejan. Pero 1.300 millones de habitantes son muchos millones para imaginar indefinidamente la sumisión. Mejor prevenir...

Los plutócratas (G-6, G-7, G-8, ... G-20) han pretendido -y algunos todavía insisten- convertir el mundo en un gran zoco donde todo, empezando por la gente, forma parte de transacciones mercantiles. Los principales responsables de las crisis presentes (social, económica, medioambiental, alimenticia, democrática, ética) pretenderán tomar de nuevo el volante... si es que realmente se ha logrado que lo suelten. Controlan las finanzas, ocupan altas posiciones públicas y manipulan los medios de comunicación. Pero es posible -ojalá consigamos que sea pronto probable- que, como sucede ya en algunos países, la movilización ciudadana, la resistencia por fin manifiesta, lo impidan.

Los poderosos, que han ahuyentado desde siempre a los ciudadanos que, con mayor atrevimiento, ocupaban el estrado, no contaban con la "revolución virtual". La capacidad de participación no presencial (por telefonía móvil. SMS, Internet...) modificará los actuales procedimientos de consulta y elecciones. En síntesis, la democracia.

La decepción ciudadana al ver la incapacidad de los Estados para llevar a la práctica unos Objetivos del Milenio ya muy menguados y, más recientemente, hacer frente a las responsabilidades globales que supone el cambio climático, ha ido acompañada de la perplejidad e indignación que ha producido el "rescate" de las corporaciones financieras, responsables en buena medida de la grave situación que encaramos.

¿Y la gente? ¿Cuándo se "rescatará" a la gente? Es indispensable un multilateralismo eficiente, con instituciones internacionales dotadas de los medios de toda índole que requieren para el ejercicio de su misión.

Se terminaría así con los tráficos y mafias que hoy disfrutan de la mayor impunidad gracias a los paraísos fiscales, que deberían ser clausurados de inmediato y sin contemplaciones, ya que a ellos se debe en gran parte la proliferación de corruptos, y de los que son todavía peor, los corruptores, en el espacio supranacional.

Un Sistema de Naciones Unidas que no permita la explotación por grandes consorcios multinacionales que siguen empobreciendo a países potencialmente ricos, esquilmando caladeros, yacimientos, minas...

Unas Naciones Unidas que favorezcan la rápida interposición de los Cascos Azules cuando, como en los casos de Camboya o Ruanda, tienen lugar, al amparo de la "soberanía nacional", violaciones masivas de los derechos humanos o -Somalia es un buen ejemplo- cuando no existen "interlocutores gubernamentales" y el país se halla en manos de unos cuantos "señores de la guerra".

Y, sobre todo, la acción rápida y coordinada para reducir el impacto de las grandes catástrofes naturales (huracanes, ciclones, inundaciones, incendios, terremotos...) o provocadas, ante las que hoy vemos carencias increíbles, especialmente cuando se trata de países que tienen grandes arsenales bélicos.

Y la transición de una economía especulativa, virtual y de guerra (3.000 millones al día en gastos militares al tiempo que mueren de hambre más de 60.000 personas) a una economía de desarrollo sostenible global, que amplíe progresivamente el número de personas que pueden acceder a los servicios y bienes.

Un desarrollo que permita compartir, partir con los demás aquello de lo que disponemos, incluidos los conocimientos; que aumente la producción de alimentos, de agua, de energía renovable; que cuide y procure la buena salud de los humanos y de la Madre Tierra; que propugne el transporte eléctrico; unas viviendas ecológicas...

El porvenir está por hacer. El futuro debe inventarse venciendo la inercia de quienes se obstinan en querer resolver los problemas del mañana con las recetas de ayer. Muchas cosas deben conservarse. Pero otras deben cambiarse. Y hay que atreverse.

Las instituciones académicas y científicas, de intelectuales, artistas, creadores en general, están llamadas a liderar el cambio de época, la "rebelión" orteguiana para que sea realidad lo que lúcidamente establece el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas: "Nosotros, los pueblos"... Los pueblos no pueden permanecer -teniendo tantos conocimientos y experiencia acumulados-, como testigos impasibles. Deben ser faro y vigía.

¡Ahora es el momento de la sociedad civil! De la fuerza a la palabra, al encuentro, a la conciliación. De súbditos a ciudadanos, la gran transición.


Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz.

Fuente El País 11/02/2010


 Temas de la Semana Anteriores  Ver por año : 
2010 |2009 |2008 |2007 
 Motivarnos en el trabajo 2010-07-26
 Las virtudes de perder la compostura 2010-07-19
 El desempleo frustra el desarrollo de casi cuatro millones de jóvenes 2010-07-12
 Matemáticas para salvar el medio ambiente 2010-07-05
 Aprender a ayudar 2010-06-28
 Muere el escritor mexicano Carlos Monsiváis 2010-06-21
 Día Mundial del Medio Ambiente: Muchas Especies. Un Planeta. Un Futuro. El nuevo informe del PNUMA 2010-06-14
 UNAM: diagnóstico de conocimientos al primer ingreso a licenciatura 2010-05-31
 Educación para la paz 2010-05-24
 La equidad en educación superior: acceso y algo más 2010-05-17
 ¡Ciudado con el calor! 2010-05-10
 En guerra de mentes, es chicas contra chicos 2010-05-03
 Adictos a internet, presos de sus fantasías 2010-04-26
 La educación liberal 2010-04-19
 9 de cada 10 mexicanos han vivido violencia en el noviazgo 2010-04-12
 Embarazo no deseado en adolescentes, sinónimo de crisis 2010-04-05
 Bronceado irresistible, más allá de las vacaciones 2010-03-29
 21 de marzo: Día internacional de la eliminación de la discriminación racial 2010-03-22
 Autolesión: el dolor como remedio 2010-03-15
 8 de marzo Día Internacional de la Mujer 2010-03-08
 La Declaración de Cartagena 2010-03-01
 Los empleadores utilizan las redes sociales para buscar candidatos de trabajo. 2010-02-22
 De súbditos a ciudadanos, la gran transición 2010-02-15
 El sentido de la universidad contemporánea 2010-02-08
 ¿A dónde fue el tiempo? Se escapó de la mente 2010-02-01
 Sobre la identidad democrática 2010-01-25
 Los temblores y sus efectos 2010-01-18
 ¡Qué frío! ¿Y el calentamiento? 2010-01-11
 La impaciencia no sirve para nada 2010-01-04
ABCuniversidades.com es un portal del Centro de Información y Análisis de la Educación, S.C. que es un organismo privado independiente de las instituciones
educativas sobre las que se informa y realiza sus análisis y de las asociaciones que agrupan a las universidades públicas o privadas.
     Página Principal    Quiénes Somos   Metodología    Aspectos Legales    Contáctanos   Glosario            Derechos Reservados 2007 ©
Portal Patrocinado por Sitio desarrollado por Internext