
A los 16 años de edad, Eduardo tenía quistes en la mandíbula, que después de ser tratados dejaron dañado el hueso. Es por eso que un equipo de especialistas mexicanos se dio a la tarea de realizar en México el primer trasplante de células madre dentales extraídas de las muelas del juicio.
Los responsables fueron Rodrigo Licéaga, cirujano maxilofacial del Hospital Juárez de la Ciudad de México, y Raúl Rosales Ibáñez, profesor-investigador del Laboratorio de Ciencias Básicas e Ingeniería Tisular de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. "Al paciente que tenía quistes en la mandíbula le quité unos días antes una muela del juicio, en conjunto con especialistas de la Universidad de San Luis Potosí; de ahí se extrajeron las células madre, que ellos cultivaron, y me las trajeron tres semanas después", explicó Licéaga.
Posteriormente, se procedió a la operación para quitar el quiste, intervención que dejó un defecto en la mandíbula de 7 centímetros, por lo cual los investigadores colocaron una solución con las células madre encargada de producir el nuevo hueso. "Hemos tenido un seguimiento muy cercano, y Eduardo está muy bien. Tiene una semana de operado pero está perfecto".
Los especialistas esperan que la mandíbula quede reparada tres veces más rápido de lo que sucedería de haberse intervenido por medios tradicionales, lo que hubiera significado injertarle un nuevo hueso.
Este procedimiento es innovador en América Latina, pues hasta el momento sólo se tenían registros del uso de células madre provenientes de los dientes en Brasil para regenerar de forma experimental la córnea en conejos, explicó Rosales Ibáñez. "Se hizo un trabajo similar en Italia, y de ahí nosotros tomamos parte del conocimiento en humanos y decidimos aplicarlo porque tenemos la experiencia y el aprendizaje suficiente para usarlo en pacientes", indicó Rosales Ibáñez.
La realización de este procedimiento puede llevar a los padres y a los pequeños a dejar de pensar en el famoso ratón de los dientes y aprovechar las piezas dentales caídas para obtener células que a futuro beneficien a una familia. "Estas células tienen la capacidad de ayudar a un linaje familiar directo, es decir, con ellas se puede curar a familiares como padres o hijos", explicó Licéaga.
Se trata de una nueva alternativa de tratamiento, por lo cual los especialistas esperan que los padres lo piensen dos veces antes de mandar al bote de la basura un diente. "Las células madre están disponibles en todos los pacientes con dientes de leche. Cualquier niño entre 6 y 12 años puede tener dientes que sean reservorio de células madre", añadió. "Pero las muelas del juicio, que tenemos listas para sacarlas entre los 14 y los 30 años, también pueden ser una fuente de células madre".
El trasplante de células madre procedentes de los dientes fue realizado con apoyo del Hospital Juárez, la Universidad de San Luis Potosí y el Laboratorio BioEDEN México. "Requerimos de (mayor) apoyo porque avanzamos, pero lo hacemos lentamente, y las enfermedades no esperan", concluyó Rosales Ibáñez.
Reforma, Cultura, miercoles 14 de julio 2010