
Si todos los focos del mundo empezaran a emitir luz como si fueran de 100 watts, pero gastando sólo 60, las cuentas de luz y las emisiones de dióxido de carbono bajarían significativamente. Ya es posible hacer algo similar con las lámparas ahorradoras, pero hay a quien no le gusta la luz que emiten, o a quien no le gusta el diseño, así que muchos no han hecho el cambio todavía.
Chunlei Guo, profesor de la Universidad de Rochester, en Nueva York, encontró la forma de que un foco convencional, de filamento de tungsteno común y corriente, de los que se pueden comprar por 5 pesos en la tienda de la esquina, emita 40 por ciento más luz sin gastar más electricidad.
Guo usa lasers para crear, con sólo 60 watts, la luminosidad de un foco de 100. Sin embargo, el foco en si no emite luz láser de ningún tipo.
El proceso ideado por el profesor usa al láser para alterar la superficie del filamento de un foco convencional de tal forma que emite más luz con menos energía.
"Hemos estado experimentando con la forma en que los lasers ultra rápidos afectan a los metales, y nos preguntábamos que sucedería si enfocábamos el láser en el filamento", cuenta el profesor Guo. "Disparamos el láser a través del vidrio de la bombilla y alteramos una pequeña área del filamento. Cuando encendimos el foco, podíamos realmente ver que había una zona claramente más brillante que el resto del filamento, pero no había ningún cambio en el uso de electricidad del foco".
El aumento en la luminosidad es atribuible a las nanoestructuras creadas por el láser que hacen que la luz sea irradiada más eficientemente. El proceso también puede usarse para ajustar sin necesidad de tintes el color de la luz emitida por el filamento, ya sea hacia tonos más dorados, más azulados o más cercanos a un color blanco puro, según se necesite.
El profesor afirma que el proceso, una vez que haya sido perfeccionado, puede agregarse como un paso final a las fábricas de focos ya existentes, reduciendo así en un solo golpe el consumo de electricidad del mundo.
Alan Valdez, Reforma, Interfase, 15 de junio 2009