
El uso indiscriminado de teléfonos móviles y audífonos tiene consecuencias y se le señala como la principal causa de pérdida de audición entre jóvenes. Por tu bien, sería bueno que le bajes al volumen y al tiempo que los utilizas. Hace unos días, en plena clase de Biología, mi primo Érick fue reprendido otra vez por el profesor al que los chicos de su clase apodan Hitler Valdés (no en balde usa un bigote como el del dictador alemán), pues se encontraba más concentrado en su reproductor de mp3 que en la explicación sobre el mapa del genoma humano. El caso es que a Érick ya se le está volviendo costumbre recibir regaños de los profes al menos una vez a la semana, y eso le ha acarreado varias amonestaciones de la coordinadora escolar. Pero lo más grave de todo, y sin olvidar la importancia de las pautas de conducta que se deben seguir en una institución educativa, es que Érick, con apenas 16 años, puede padecer dentro de poco alguna lesión auditiva irreversible. Escuchemos a la CienciaLa Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 76% de la gente que vive en ciudades está expuesta a excesivos estímulos acústicos que promueven múltiples problemas: estrés, irritabilidad, aumento del pulso y la presión arterial, dolor de cabeza, ritmo cardiaco irregular o acelerado, cansancio, sordera, aceleración respiratoria y problemas del sistema circulatorio. El ruido genera, además, problemas para dormir, molestias digestivas e incluso disminución del deseo sexual. Temo informarte que, en años recientes, parte protagónica de esta historia son los teléfonos celulares, los cuales aumentan cinco veces el riesgo de desarrollar un tumor cerebral entre los adolescentes y niños que los utilizan frecuentemente. La advertencia fue difundida recientemente en la Conferencia sobre teléfonos celulares y salud, efectuada en Londres y organizada por la organización independiente Investigación sobre la Radiación Confiable (Radiation Research Trust), que promueve investigaciones sobre el peligro de la radiación electromagnética. Los investigadores afirmaron que los menores de 16 años se encuentran en mayor peligro porque sus cerebros y sistema nervioso sigue en desarrollo, además de que sus cráneos son más pequeños y delgados. Esa característica física permite a la radiación penetrar mucho más profundamente en sus cerebros. A tal grado llegó la alarma de los científicos que se recomendó que los chicos usaran los teléfonos solamente en situación de emergencia o, en todo caso, empleen accesorios para mantener alejado el celuar de sus cabezas. En la parte central del análisis se revela que mientras más temprano se empieza a utilizar el celular, mayor es el riesgo de desarrollar un tumor llamado glioma (cáncer de las células que sostienen al sistema nervioso central). Los investigadores también advirtieron que los teléfonos inalámbricos de casa son casi tan peligrosos como los celulares y que su empleo incrementa el riesgo de desarrollar gliomas en una proporción cuatro veces mayor. Sordos muy jóvenesAunque pueda parecer exagerado, el tiempo que se habla por celular y se escucha música puede generar graves daños en el sistema auditivo. Resulta que los jóvenes no tomamos conciencia de ello y solemos acudir con un especialista cuando existe alta probabilidad de que haya disminuido nuestra capacidad para captar sonidos agudos y que ya se encuentren dañadas ciertas estructuras del órgano auditivo, llamadas vuelta basal de la cóclea y órgano de Corti. La cóclea es el laberinto membranoso del oído interno (también llamado caracol); tiene dos vueltas y media de espiral y en ella se encuentra el órgano de Corti, que se encarga de transformar las ondas de sonido en impulsos nerviosos. Así lo explica la Dra. Alma Pesqueira Romero, otoneuróloga del Hospital General Regional No. 1 Dr. Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), localizado en la Ciudad de México, quien advierte en entrevista para saludymedicinas.com.mx que hasta un 10% de la población juvenil mexicana podría presentar este tipo de lesión. La Dra. Pesqueira Romero señala que el hecho de trabajar en un hospital regional de concentración (al que acuden pacientes remitidos por las clínicas de la periferia) le permite corroborar que en años recientes ha aumentado en forma alarmante el número de jóvenes con daño auditivo irreversible. Se trata, dice la especialista egresada de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, de chicos de entre 20 y 25 años que usan este tipo de aparatos hasta ocho horas al día. “Sucede que estos accesorios emiten un volumen sumamente alto, lo que no sucede con los teléfonos convencionales. Los mecanismos de defensa del oído han sido rebasados por la tecnología, y aunque está comprobado que las especies se acoplan a los factores externos, se requerirían millones de años para que el oído evolucione y tolere la contaminación ambiental actual”, señala. Prevenir es lo mejorEl oído humano es sumamente sensible a los sonidos del ambiente, por lo que difícilmente puede quedar a salvo de los ruidos emitidos por automóviles, motocicletas, fabricas, aviones... y antros (lo siento, tenía que decirlo) en los que la música alcanza volúmenes superiores a 120 decibeles (se recomienda no exponerse a más de 60). “No le podemos decir a un joven que deje de escuchar música y se aparte de la moda, pero sí debemos explicarle que los reproductores de música y los celulares no cuentan con filtros que reduzcan la agudeza del sonido, como sucede con los teléfonos convencionales, y no debemos olvidar que las radiaciones que emiten hacen que los tejidos cercanos al oído se calienten, generando adormecimiento y hormigueo”, dice la otoneuróloga. La única forma de defendernos es limitar el uso de estos gadgets y reducir el volumen que utilizamos porque, de lo contrario, en aproximadamente 2 ó 3 años podríamos enfrentar un problema auditivo. Cada caso es diferente, por supuesto, y habrá que tomar en cuenta factores como haber sufrido enfermedades auditivas en la infancia, por ejemplo, pero la verdad es que la gran mayoría de nosotros podría tener algún grado de sordera, dice la entrevistada. Por último, la Dra. Pesqueira Romero reflexiona sobre los efectos que nos ha traído la modernidad, y dice, a manera de conclusión, que los seres humanos ya no somos aquella especie inferior que necesitaba mover las orejas para identificar una fuente sonora. Quizá en un futuro cercano los humanos podremos contar con un microcircuito colocado dentro de nuestra cabeza que nos permitirá escuchar música y teléfono celular las 24 horas del día. Pero mientras eso sucede, debemos cuidar nuestro sentido auditivo.
http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=2775&IDC=7&bann=jovenes&publi=1
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